El pasado 5 de septiembre, el Hogar Canario Venezolano vibró con el alma del teatro, cuando el grupo Teatlantes —nuestro semillero de arte escénico y expresión cultural— presentó con éxito rotundo su temporada de microteatro, un formato íntimo, potente y profundamente humano que acerca al espectador a la esencia misma del drama, la comedia y la poesía del gesto.
En esta velada memorable, el público tuvo el privilegio de disfrutar tres piezas que, aunque breves, dejaron huella profunda. Se estrenó “Dos Gotas de Sangre”, del dramaturgo canario Luis Domingo González, una obra que desnuda las heridas del alma con elegancia literaria y crudeza emocional, explorando los lazos familiares, el dolor heredado y la redención posible. Luego, “Una Intrusa en el Cielo”, de Ángel Camacho, nos transportó a un plano casi místico, donde lo divino y lo humano se entrelazan en un diálogo irónico, tierno y profundamente filosófico, recordándonos que hasta en los espacios más elevados caben las preguntas más terrenales. Finalmente, “Over The Rainbow”, de la Compañía T de Teatro, cerró la noche con una pieza contemporánea que fusiona el simbolismo del arcoíris como esperanza con la fragilidad de los sueños humanos, en un montaje visual y emotivo que conmovió a todos los asistentes.
Esta temporada no fue solo un acto cultural, sino un reencuentro con nuestra identidad: canaria en raíz, venezolana en corazón, universal en espíritu. El teatro, en su formato micro, se convierte en un espejo donde nos vemos reflejados, donde reímos, lloramos y, sobre todo, pensamos. Desde la directiva del HCV, celebramos el talento de nuestros artistas, la fidelidad de nuestro público y la vitalidad de nuestras tradiciones escénicas. El arte sigue siendo, en nuestro hogar, el puente entre generaciones, orillas y memorias.
Gracias a todos los que hicieron posible esta noche. El telón no baja, solo se prepara para la próxima función.







